Salinas Chávez, Eduardo; Middleton, John. 1998. La ecología del paisaje como base para el desarrollo sustentable en América Latina / Landscape ecology as a tool for sustainable development in Latin America. http://www.brocku.ca/epi/lebk/lebk.html
EL DESARROLLO SUSTENTABLE DESDE LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE
Eduardo Salinas Chávez (Facultad de Geografía, Universidad de La Habana, Cuba)
Al hablar de desarrollo muchos sólo lo entienden como crecimiento global de producción, de renta media o cualquier otro indicador económico, lo cual no es cierto.
Hace más de tres décadas, dos renombrados académicos franceses L. J. Lebret y F. Perroux promovieron una concepción diferente, planteando "que sólo se puede hablar de desarrollo si se satisfacen las necesidades fundamentales de la sociedad, incluyendo la educación, necesidades culturales, espirituales, etc." Es decir, se referían al desarrollo incluyendo al hombre en todas sus dimensiones (citado en Casabianca, F.; 1992).
Por esos tiempos se comienzan a conocer dos conceptos que en los últimos años algunos autores han tratado de contraponer, pero que consideramos, en última instancia reflejan el interés despertado en el mantenimiento de las condiciones óptimas para el sostenimiento de la vida en nuestro planeta. Estos conceptos son: desarrollo sustentable y ecodesarrollo.
1. EL DESARROLLO SUSTENTABLE
El concepto de desarrollo sustentable fue discutido en las reuniones proparatorias de la conferencia sobre el medio ambiente humano celebrada en Estocolmo en 1972, y descrito por algunos autores durante los años setenta, como R. Dasmann, J. Milton y P. Freeman en su libro "Ecological Principles for Economic Development".
Después de la presentación del informe de la Comisión Mundial Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocido como "Nuestro futuro común" o simplemente "Informe Brundtland (1987) y sobretodo después de la Cumbre de Río en 1992, el concepto se ha difundido ampliamente alcanzando amplias repercusiones políticas y promoviéndose a niveles altos de desición.
Según la conocida definición de desarrollo sustentable planteada en el Informe Brundtland 1987, el crecimiento económico y el uso racional de los recursos naturales y el medio ambiente están vinculados.
Desde una perspectiva meramente ecológica, el desarrollo sustentable se percibe como la interrelación entre los sistemas económicos altamente dinámicos y los sistemas ecológicos menos cambiantes en la cual:
En síntesis, el desarrollo para ser sostenible debe ser concebido como un proceso multidimensional en intertemporal en el cual la trilogía equidad, competitividad y sustentabilidad, se sustentan en principios éticos, culturales, socioeconómicos, ecológicos, institucionales, políticos y técnico-productivos (ver figura 1).
Diversos especialistas mencionan cuatro dimensiones del desarrollo sustentable: socieconómica, institucional y política, productivo-tecnológica, y ecológica.
A pesar del tiempo transcurrido y la gran cantidad de publicaciones, aún no hay consenso respecto a lo que significa realmente el desarrollo sustentable y las numerosas interpretaciones varían según sea la disciplina, el paradigma o la ideología que sirva de base para definirlo.
Por otro lado, desde los años setenta, otros autores comenzaron a plantear que no se puede hablar de desarrollo de una sociedad si esta no controla los equilibrios físicos y biológicos de su propio ambiente (Casabianca, F. 1970, y Sachs, I. 1980) lo que dio lugar al segundo concepto ya mencionado.
2. ECODESARROLLO
Término utilizado por primera vez en 1973 por Maurice Strong, para dar a entender una idea de desarrollo económico y social que tomase en cuenta la variable ambiental.
El ecodesarrollo plantea una modalidad de desarrollo diferente a las actuales, poniendo énfasis en los estilos y características propias que debe tomar de acuerdo con los aspectos locales, tanto ecológicos como socioculturales (Prudkin, N.; 1994).
Esta concepción ampliamente desarrollada por I. Sachs y sus colaboradores promueve que las sociedades se organicen en función del uso racional de sus respectivos ecosistemas, los que se valorizan gracias a la adopción de tecnologías adecuadas y lo que supone además, basar el desarrollo en el esfuerzo propio y la recuperación de los valores tradicionales, asumiendo como elemento básico la autodeterminación (Bifani, P. 1995).
En resumen el desarrollo sustentable, y el ecodesarrollo proponen un proceso de cambio, en el que el aprovechamiento de los recursos naturales, las inversiones, la tecnología y las estructuras institucionales y políticas, deben ser consecuentes tanto con las necesidades de la sociedad del futuro, como con la actual.
De lo que se trata entonces, es de lograr un crecimiento y eficiencia económica, garantizando la eficiencia y equidad social mediante la solución de las necesidades básicas de la población y sobre la base del funcionamiento estable y continuo y la eficiencia ecológica de los sistemas ambientales.
A pesar de todas las diferencias teórico-metodológicas y conceptuales en cuanto a las interpretaciones del concepto de desarrollo sostenible con un sesgo marcado político-ideológica, de lo que debemos estar claros es que concebir el desarrollo sostenible implica en sí mismo aceptar al medio ambiente como factor activo y estratégico de desarrollo y elemento estructural de la civilización, ya que proporciona las condiciones básicas de subsistencia que requiere la humanidad (Mateo, J. 1997).
3. SUSTENTABILIDAD
A pesar de que no existe todavía un concepto universal y simple de sustentabilidad, se ha extendido mucho su uso y es ampliamente aceptado con valores generalmente definidos.
El concepto de sustentabilidad en el uso y manejo de recursos fue desarrollado en Europa Central con la aparición del uso ordenado y permanente de los bosques desde el año 800, en respuesta al incremento de la escacez del recurso forestal y a los problemas ambientales. El concepto transitó por varias fases según las prioridades sociales de cada época y recibió algunos impulsos importantes como:
Ya en los 80s la Estrategia Mundial de la Conservación de la UICN planteó que el desarrollo en relación con la naturaleza se debía concebir como "la modificación de la Biosfera y la aplicación de los recursos humanos y financieros, tanto bióticos y abióticos, a la satisfacción de las necesidades humanas y al mejoramiento de la calidad de vida (UICN; 1980).
Sustentabidlidad, del vocablo inglés sustentability tiene una conotación dinámica positiva "to keep going continuosly, endure without giving way" es decir, avanzar de forma continua, resistir la marcha sin ceder, preservar en el esfuerzo.
H. Daly en 1973 afirmaba que las condiciones de sustentabidlidad son aquellas que aseguran la existencia de la raza humana por un periodo lo más prolongado posible, que estas condiciones pueden alcanzarse mediante un crecimiento poblacional cero y un estado fijo de la economía o crecimiento económico cero.
Otros autores asocian la sustentabilidad con la capacidad de carga de los geosistemas para soportar el desarrollo de la humanidad, lo que implica que el sistema económico debe mantenerse dentro de los márgenes de capacidad de carga del mundo, entendiéndose la sustentabilidad como desarrollo sin crecimiento o como perfeccionamiento cualitativo sin aumentos cuantitativos (Bifani, P. 1995).
La sustentabilidad es función de las características naturales del sistema y de las presiones e intervenciones que sobre el se ejercen, dándole énfasis a la resiliencia del sistema y reconociendo la artificialización irreversible de los sistemas naturales como consecuencia de las intervenciones del hombre a lo largo de la historia.
Según otros autores la sustentabilidad es el estado o calidad de la vida, en la cual las aspiraciones humanas son satisfechas manteniendo la integridad ecológica. Esta definición, lleva implícito el hecho de que nuestras acciones actuales deben permitir la interacción con el medio ambiente y que las aspiraciones humanas se mantengan por mucho tiempo (Mooney, F. 1993).
El concepto de sustentabilidad planteado en la Declaración de Río de 1992, incluyó tres objetivos básicos a cumplir:
Varias medidas han sido propuestas para alcanzar la sustentabilidad, como son: análisis de costo-beneficio, capacidad de carga y rendimiento sostenible, pero han sido rechazadas también por la dificultad de obtenerlas así como lo inapropiado para establecer límites o variables (Liverman et al; 1988).
Forman a propuesto un modelo para medir la sustentabilidad sobre la base de la Ecología del Paisaje, considerando que sólo puede medirse sobre grandes periodos de tiempo en los cuales los paisajes permanecen relativamentre estables y las variables básicas varían muy poco, para ello ha propuesto considerar a dos grupos de variables:
Forman, plantea que conociendo las aspiraciones humanas podemos construir los escenarios de las alteraciones posibles sobre el paisaje, ya que las variables suelo, biodiversidad, etc., cambian más lentamente. Para alcanzar la sustentabilidad entonces debemos lograr una estabilidad en estas variables básicas y así los paisajes serán sostenibles a largo plazo (Forman, R. T. T. 1990).
Según el Banco Mundial (1995) la información en los cambios en la sustentabilidad puede ser registrada por medio de tres grupos de indicadores durante un periodo largo de tiempo y relacionados entre sí como se ilustra en la figura 3.
En la Estrategia por el futuro de la vida "Cuidar la Tierra" se habla de sustentabilidad como: "mejorar la calidad de la vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que lo sustentan" y se plantea que para alcanzarla, la sociedad debe vivir de conformidad con los principios siguientes:
La sustentabilidad no debe considerarse como un concepto estático, ya que depende no sólo de las características de los recursos y del medio ambiente, sino también de la capacidad para desarrollar nuevas tecnologías para la explotación de los recursos y su conservación.
La meta de la sustentabilidad es el esfuerzo conservativo para mantener el sentido tradicional y los niveles de ingreso en una era en la cual el capital natural no es ya un bien ilimitado, al contrario más y más un factor limitante del desarrollo (Goodland, R. and H. Daly; 1995).
Según Leff y otros especialistas, en los últimos años en relación al desarrollo sustentable, y en particular a la sustentabilidad, se han producido importantes tergiversaciones y la apropiación de estos y otros conceptos por el sistema político-ideológico dominante para afianzar el modelo neoliberal como solución para los problemas ambientales y sociales de la humanidad, se busca promover un modelo económico sostenido, negando las condiciones ecológicas que establecen límites a la apropiación y transformación capitalista de la naturaleza.
Si las estrategias del ecodesarrollo, como apuntaramos, surgieron como respuesta a la crisis ambiental, el actual discurso de la sustentabilidad opera como estrategia fatal, inercia ciega que precipita a la humanidad hacia la catástrofe, entonces la sustentabilidad así promovida se convierte en un boomerang pasando a ser un mecanismo extraeconómico para la explotación del hombre y la naturaleza.
La sustentabilidad para ser real, objetiva y viable, debe convertirse en un parádigma alternativo en el cual los recursos ambientales, como potenciales capaces de reconstruir el proceso económico dentro de una nueva racionalidad productiva, promuevan un proyecto social fundado en las autonomías culturales, en la democracia y en la productividad de la naturaleza (Leff, E. 1995 y 96).
En la planificación del desarrollo entonces, debemos tomar en cuenta las cinco dimensiones básicas de la sustentabilidad que son:
La sustentabilidad en relación con la planificación entonces debe ser considerada como una meta social, nueva e importante para la planificación del espacio y su utilización racional como espacio de vida del hombre como un todo (ver figura 4).
Al mismo tiempo, la planificación debe cambiar enfocándose a crear espacios de vida para la sociedad en un marco amplio de sustentabilidad tanto ambiental, como social y económico.
La propia Cumbre de la Tierra celebrada en Río en 1992 estableció como una de las dimensiones del desarrollo sustentable, la necesidad de alcanzar un nuevo equilibrio espacial del desarrollo socioeconómico o lo que es lo mismo, el llamado Desarrollo Espacialmente Sustentable, lo cual sólo es posible mediante un nuevo enfoque de la planificación (ver figura 5).
4. PLANIFICACIÓN AMBIENTAL.
La planificación como función técnica conocida como planificación modernista (con sesgo positivista y racionalista) ha fracasado y es muy difícil de contraponer al rápido desarrollo tecnológico y económico propuesto como "Modelo de Desarrollo" por la economía de libre mercado, lo que se agudiza además por el incremento de la entropía social del propio sistema.
Esto establece la necesidad de un nuevo tipo de planificación: Sustentable o ambiental según unos, Ecológica, Espacial, Estratégica, etc., según otros.
El nuevo modelo de planificación debe buscar acercar el conocimiento a la acción, es decir sin olvidarnos del futuro hacer énfasis en los procesos actuales. Este nuevo modelo debe ser entonces normativo, innovador, político, negociador y basado en el aprendizaje social. (Friedmmann, J. 1992).
Los objetivos básicos de esta planificación son:
Esta planificación a la que llamaremos Planificación Ambiental puede ser concebida como:
"El instrumento dirigido a planear y programar el uso del territorio, las actividades productivas, la organización de los asentamientos humanos y el desarrollo de la sociedad, en congruencia con el potencial natural de la tierra, el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y humanos y la protección y calidad del medio ambiente" (Salinas, E. 1991, 1994 y 1997).
La planificación ambiental busca organizar las actividades socio-económicas en el espacio, respetando sus funciones ecológicas de forma que se promueva la sustentabilidad ambiental y el desarrollo sustentable (Ibama, 1995).
Esta planificación debe tener entonces dos dimensiones:
Esta concepción sistémica de la planificación ambiental plantea que no puede existir un equilibrio ecológico a largo plazo junto con situaciones socio-económicas críticas como son: la pobreza, la desnutrición, el analfabetismo, etc.; así como no es posible un desarrollo socio-económico sin que este se adecue a la disponibilidad y renovación de los recursos naturales por un lado (el llamado capital natural por algunos autores) y al desarrollo de las fuerzas productivas por el otro.
Consideramos a la planificación ambiental como una actividad cognoscitiva multidimensional, compleja y dinámica que incluye varios niveles o fases (ver figura 6).
5. ORDENAMIENTO GEOECOLÓGICO.
Concebido como: "el nivel más amplio y abarcador de la planificación ambiental, está dirigido a determinar un modelo constituido por tipos funcionales, su régimen de utilización y el sistema de medidas, para cada parte del territorio, así como sus entidades de operación y los instrumentos administrativos, legales y sociales, que aseguren su aplicación". (Salinas, E. 1997; Gómez Orea, D. 1994; Mendez, E. 1992).
Se basa en tres principios básicos que son:
Diversos autores consideran al ordenamiento geoecológico o territorial como: "la expresión espacial de las políticas económica, social, cultural y ecológica de la sociedad, considerándolo como una disciplina científica una técnica administrativa y una política concebida como actuación interdisciplinaria y global con el objetivo central de lograr el desarrollo equilibrado de las diferentes regiones y la organización física del espacio según un concepto rector" (Gómez Orea, D. 1994; Barragán, J.M. 1994; MOPU, 1983; INE-SEMARNAP, 1996).
El ordenamiento geoecológico como lo concebimos, busca alcanzar el desarrollo armónico del espacio y debe contribuir como base regional del desarrollo. siendo necesario como fundamento de la planificación ambiental ya que establece que el territorio es: el patrimonio del desarrollo, el portador de recursos naturales y humanos que son frágiles, vulnerables y finitos; un recurso económico ya que genera bienes y servicios y a su vez escenario para la vida.
Por último es necesario apuntar que el ordenamiento geoecológico es tambien un proceso tecnológico del planeamiento y por tanto debe ser flexible, contínuo y a largo plazo; siendo además holístico y sistémico ya que no sólo es ambiental, sino social, ecómico, político y administrativo, debiendo traducirse en una zonificación de las capacidades y potenciales del territorio ( oferta u objeto de la planificación) para determinada actividad socio-económica (demanda o sujeto de la planificación).
Hasta el momento en la mayoría de los paises la planificación del espacio ha sido vista y estudiada usando límites políticos, cuencias hidrológicas o algunas otras unidades, lo que ha demostrado un desconocimiento del desarrollo teórico-metodológico y práctico alcanzado por la Geoecología o Ecología del Paisaje que proporciona una base sólida para el análisis holístico y sistémico del espacio permitiendo clasificar y delimitar unidades homogéneas por sus características que pueden ser estudiadas, evaluadas y gestionadas en el propio proceso de planificación del espacio.
6. ECOLOGÍA DEL PAISAJE.
Las ciencias del paisaje como se les conoce hoy en día tienen sus antecedentes en los trabajos de Humboldt y Dokuchaev en el siglo XIX, quienes establecieron las bases para los estudios integrados de los territorios.
En este siglo muchos otros investigadores de Europa, América y Australia han contribuido al desarrollo de estas disciplinas, estableciendo una doctrina teórico-metodológica coherente y desarrollando un conjunto de técnicas y procedimientos adecuados a la solución de las tareas (cada vez más complejas) a ellas encomendadas, convirtiéndose las Ciencias del Paisaje en punto de partida básico para la construcción del nuevo paradigma holístico ambiental.
El paisaje como noción transdisciplinaria enmarcada en la concepción dialéctico-sistémica incluye al menos 3 niveles que son: el geosistema o paisaje natural según muchos autores, el socio-sistema y el sistema cultural (Mateo, J. 1997).
El paisaje geográfico, geosistema, landshaft, landscape, etc.; entonces puede ser concebido como: "una categoría científica general de carácter transdisciplinario definida como: "un sistema espacio-temporal, complejo y abierto, que se origina y evoluciona justamente en la interfase naturaleza-sociedad, en un constante estado de intercambio de energía, materia e información, donde su estructura, funcionamiento, dinámica y evolución reflejan la interacción entre los componentes naturales (abióticos y bióticos), técnico-económicos y socio-culturales". (NC-93-06-101; 1987, Mateo, J.; 1991 y Salinas E. 1991 y 1997).
En los últimos años se aborda por muchos autores la concepción del paisaje como un sistema de conceptos lo que muestra claramente su carácter transdisciplinario como apuntaramos anteriormente (ver figura 7).
El término Geoecología o Ecología del Paisaje fue acuñado por el biogeografo alemán C. Troll en 1939 y guarda una estrecha relación con la Geografía de los Paisajes desarrollada por los geografos rusos desde finales del siglo XIX.
Según la Asociación Internacional de Ecología del Paisaje (IALE) creada en los años 80, ampliamente difundida en Europa y Norteamérica y cuyos objetivos básicos son desarrollar la Ecología del Paisaje como la base para el análisis, planificación y gestión de los paisajes del mundo, la Ecología del Paisaje es: "el estudio de la variación espacial de los paisajes a escalas diversas, incluyendo las causas y consecuencias biofísicas y sociales de la heterogeneidad de los mismos" (IALE; 1998).
El propio desarrollo de la Ecología del Paisaje en las últimas tres décadas permite establecer dos direcciones básicas en sus estudios, las cuales están asociadas en muchas ocasiones con la formación académica y actividad investigativa de los especialistas que las desarrollan, estas dos direcciones a saber son: la ecológica y la de ordenamiento o gestión (Domon, G. y A. Leduc, 1995).
La Dirección Ecológica hace énfasis en los aspectos ecológicos, relacionados con la heterogeneidad espacial, preocupándose más de las relaciones horizontales del paisaje. Algunos de los principales exponentes de esta dirección son: F. Golley; C. Troll; R.T.T. Forman; M. Godron y G. Merriam entre otros quienes consideran a la Ecología del Paisaje como: "la ecología de los sistemas móvibles y heterogeneos, estudiando entonces la influencia de la estructura del paisaje sobre los procesos ecológicos, tanto a escala local como regional" (Merriam, G. 1993).
Esta concepción está muy difundida y es de amplia aceptación por las numerosas publicaciones y la enseñanza universitaria de muchos de sus seguidores.
Para esta dirección el paisaje se concibe como una entidad espacial, un ensamble de ecosistemas en interacción centrando su interés en los diferentes fenómenos relacionados con el intercambio entre los sistemas y la heterogeneidad espacial. El término paisaje se usa entonces para designar una escala de trabajo y un nivel de percepción.
La Dirección del Ordenamiento y Gestión. Está segunda dirección hace énfasis en la planificación territorial, analiza la dinámica y la estructura del uso de la tierra y la cartografía ecológica. Algunos de sus principales exponentes son: I.S. Zonneveld; K.F. Schreiber; Z. Naveh; M. Phipps; J.P. Ducruc, A.S. Lieberman; A. Richling y T. Bartkowski, entre otros; quienes consideran a la Ecología del Paisaje como: "ciencia transdisciplinar que tiene como objetivo principal la resolución del problema de la gestión y desarrollo de los territorios a escala regional y local a lo que le llaman algunos, Ecosistema Humano Total" (Naveh, Z & A.S. Lieberman, 1984; y Naveh, Z, 1991).
Para esta segunda dirección el paisaje es una realidad más compleja y diversificada, abordando entonces la evaluación de los paisajes en función de la existencia de un sujeto o usuario, incluyendo no sólo lo natural sino tambien lo social, cultural, económico y visual. La aplicación de los estudios del paisaje al diseño y al uso del espacio se constituyen en el campo básico de la ecología del paisaje e importante vía de relación con los arquitectos, planificadores, etc. (Schreiber, K.F.; 1989).
Esta última dirección amplía su difusión rápidamente y se entrelaza muy fuertemente con otras escuelas de estudios integrados bien reconocidas desde hace años a nivel mundial como son la "Escuela del Potencial", desarrollada a partir de los trabajos de Neef, Haase y otros investigadores alemanes y extendida posteriormente a otros paises como la ex Checoslovaquia, Polonia, etc., "Los Levantamientos de las Tierras del CSIRO", desarrollada en Australia a partir de la década de los 40 sobre la base del uso de las fotografías aéreas (Christian, C.S. & Stewart, G.A.;1968).
"La Planificación Ecológica" desarrollada en Francia por M. Falqué y sus seguidores y basada en las consideraciones de Mc. Harg (Falque, M. 1975 y Mc. Harg, 1969).
"La Síntesis del Paisaje", acepción supuestamente más práctica cuyos principales exponentes fueron J. Drdos y E. Mazur y que se relaciona bastante con la Escuela del Potencial ya mencionada.
Por último la Escuela de Geografía de los Paisajes desarrollada desde fines del siglo XIX en Rusia y que alcanzó un alto nivel teórico-práctico en las décadas posteriores a la 2a. Guerra Mundial posibilitando el estudio de la naturaleza como un todo y el desarrollo de importantes trabajos de planificación y manejo de los territorios (Arman, D.L. 1975; Sochava, V.B. 1978 y Preobrazhenskii, V.S. 1966).
Los paisajes deben ser considerados como; fuente de recursos, soporte de actividades (espacio), hábitat, fondo genético y laboratorio natural, fuente de percepciones y emociones y receptor de residuos.
En todos los casos se produce una apropiación y ocupación que está íntimamente relacionada con el desarrollo de las fuerzas productivas, los medios de producción, la cultura, la historia y las tradiciones. De esta consideración se puede entonces destacar el carácter histórico del concepto.
La sustentabilidad como hemos expresado se basa en alcanzar un equilibrio entre las tres eficiencias ecológica, económica y social (ver figura 8).
Las propiedades sistémicas del paisaje (estructura, funcionamiento, dinámica y evolución) representan en sí los mecanismos y vías mediante las cuales se forma y origina la ya mencionada eficiencia ecológica del sistema.
No queremos agotar la discusión sobre la concepción del paisaje como elemento dimensionador del espacio y básico en la planificación enfocada al logro de la sustentabilidad ambiental a mediano y largo plazo, otros lo han abordado y seguiremos debatiendolo en este libro, pero debemos aportar algunos elementos más a este debate.
En 1992 en Alberta, Canada el Tercer Workshop de la Asociación Canadiense de Ecología y Gestión del Paisaje concentró su atención en cómo la Ecología del Paisaje puede ser usada como medio para alcanzar la sustentabilidad.
Según los participantes en este workshop la ciencia del paisaje se presenta como la única perspectiva geográfica a las actuales discusiones acerca de la Sustentabilidad y el Desarrollo Sustentable ya que el uso del paisaje como sistema ambiental, en calidad de unidad real operativa de sustentabilidad, permite salvar muchas de las incongruencias en la interpretación de la noción del Desarrollo Sustentable.
La concepción del paisaje como perspectiva integradora y sistémica no es sólo útil sino esencial para analizar no solamente los problemas locales sino además problemáticas más amplias a nivel regional e incluso global.
El reconocimiento de los impactos acumulativos de los problemas locales en un amplio sentido espacial y los impactos regionales tambien necesitan del estudio de las interacciones verticales y horizontales en los geosistemas a diferentes escalas y niveles jerárquicos (Marczyk, J.S. & D.B.Johnson; 1993 y Mateo, J.; 1997).
7. PAISAJE SOSTENIBLE
La búsqueda de un paisaje sostenible, es decir la incorporación de la sustentabilidad en el proceso productivo y social, depende de que alcancemos en el entorno del paisaje una eficiencia energética, utilicemos tecnologías más apropiadas, logremos la equidad social, el ajuste del crecimiento a los potenciales y recursos naturales disponibles y la adaptación y responsabilidad en la toma de decisiones. Además debemos lograr un equilibrio en las características intrínsecas del paisaje como soporte geoecológico y socio-cultural de la sustentabilidad.
Esto nos permitirá alcanzar la concepción de paisaje sostenible visto como "un lugar donde las comunidades humanas, el uso de los recursos y la capacidad de carga se pueden mantener a perpetuidad" (Mateo J. 1997).
BIBLIOGRAFÍA