Salinas Chávez, Eduardo; Middleton, John. 1998. La ecología del paisaje como base para el desarrollo sustentable en América Latina / Landscape ecology as a tool for sustainable development in Latin America.
http://www.brocku.ca/epi/lebk/lebk.htmlJosé López García. Caso De Estudio: Levantamiento De Suelos De La Cuenca Del Río Pilón, Nuevo León, México
LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE COMO BASE PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN AMÉRICA LATINA
José López García*
* Instituto de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México. Circuito Exterior, Ciudad Universitaria, Coyoacán, Distrito Federal. C.P. 04510. Correo electrónico: jlopez@servidor.unam.mx
RESUMEN
Como una forma de abordar la problemática que sufre nuestro país en relación con el correcto aprovechamiento de sus recursos naturales, se plantea el uso de un levantamiento de suelos, en el ámbito de la ecología del paisaje, considerándolo como la base que permite llevar a cabo un verdadero estudio integral con un enfoque paisajístico tendiente a realizar un ordenamiento ecológico de una cuenca hidrológica, de una región semiárida, que sirva como un modelo a seguir para resolver una gran problemática de estas regiones, tales como la producción de alimentos en forma sostenida, misma que, para el caso de México, cubre casi la mitad del país.
La zona en estudio se ubica en la vertiente del Golfo de México, al noreste de la República Mexicana, en la cuenca del río Pilón, con una extensión de 2441.7 Km2, en el estado de Nuevo León, y una pequeña porción del estado de Coahuila.
Fisiográficamente la cuenca del río Pilón está compuesta por prominentes elevaciones de la Sierra Madre Oriental (600 - 2720 msnm), una llanura aluvial de piedemonte disecado, formando terrazas erosivas y lomeríos (400 - 600 msnm) y amplias planicies, suavemente inclinadas, dentro de la Llanura Costera del Golfo de México (180 - 400 msnm).
Se realizó un levantamiento fisiográfico edafológico, a nivel general, para la zona montañosa y lomeríos dentro del Piedemonte, y a nivel semidetallado para la Llanura costera. Los suelos fueron clasificados con el Sistema de la Soil Taxonomy.
La metodología aplicada permitió tomar en cuenta las relaciones imagen fotográfica - suelos y paisaje - suelos, para determinar las unidades de mapeo, mismas que fueron evaluadas por su capacidad de uso ya que, con base en ello, es posible establecer los cambios de uso de suelos más convenientes para garantizar su mejor aprovechamiento, para, así, lograr un desarrollo sustentable.
Abstract
This work proposes the use of soil survey as a way of tackling the problem of the proper use of the natural resources in our country. The proposal is developed as an integral part of landscape ecology. Soil work is considered as the basis for performing a comprehensive study, landscape focused, which will allow a proper ecological ordering of a hydrologic basin located in a semiarid region. So, this will serve as a model for solving problems in this kind of regions, such as the sustained production of aliments, which in Mexico covers nearly 50% of the country.
The study area comprehends the Pilon river basin, which is located in the coastal zone of the Gulf of Mexico, northeastern Mexico. This area is shared by the Nuevo Leon and Coahuila states and has an extension of 2441.7 Km2.
The Pilon river basin is composed by outstanding highs of the Sierra Madre Oriental (600 – 2700 m), an alluvial plain of piedmont, which forms erosive terrace and hills (400 – 600 m) and vast plains, smoothly leaned, inside the coastal plains of the Gulf of Mexico (180 – 400 m).
Soil Phisiographic survey was performed, to a general level, for the mountain and hill zones near the Piedmont, while a more detailed approach was applied to the coastal plains. Soils were classified using the Soil Taxonomy System.
The methodology used took into account the relationship among photographic images – soils – landscape, for determining the mapping units. These were evaluated according to their capacity of use, because with them it is possible to establish the most convenient changes in the soil use and to guarantee their best profit and, consequently, to reach a sustained development.
INTRODUCCIÓN
El campo de acción de la ecología del paisaje se basa en la estructura, función y dinámica de los ecosistemas, mediante el entendimiento de la interacción de la ecología (relación de los factores bióticos con los abióticos) y los factores geográficos, en una escala temporal y espacial, lo que permite estudiar y evaluar los recursos naturales, dictar las políticas de aprovechamiento, conservación o restauración y, con base en esto, lograr un desarrollo sostenible en el tiempo, para garantizar su permanencia para las futuras generaciones.
Los ecosistemas aportan una gran cantidad de servicios y bienes a través de lo que se denomina funciones ambientales. Entre ellas destacan la capacidad de proveer recursos y asimilar desechos. Sobresalen en el primer grupo el agua, el suelo, el aire, recursos forestales, etc. Con respecto al suelo se debe considerar la capacidad de la tierra para producir, ya sea desde el punto de vista agrícola, pecuario o forestal, en los que la sustentabilidad de los procesos de desarrollo exige que la utilización de los recursos naturales renovables no exceda la capacidad de renovación, que se respete la capacidad de carga de los sistemas naturales y que los beneficios de su explotación permitan generar alternativas que prevean su agotamiento.
DESCRIPCIÓN DEL PAÍS
México cubre una superficie de casi 2 000 000 Km2, constituyendo uno de los países más extensos y poblados de América. Presenta un territorio eminentemente montañoso, con dos grandes cordilleras, la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre Occidental, con orientación norte a sur. Entre ambas cadenas montañosas se ubica una región de altiplanicies fragmentada en diversas cuencas y bolsones. En la parte central se encuentra una Sierra Volcánica Transversal que recorre el territorio de este a oeste, incluyendo las mayores elevaciones del territorio mexicano, con altitudes superiores a los 5000 msnm.
La estructura ecológica de México ha experimentado durante décadas un proceso intenso de crecimiento económico con un deficiente control ambiental, así como una expansión demográfica sostenida y, aunado a lo anterior, una baja evaluación de los recursos naturales, con una tradición en la explotación de tierra para agricultura de temporal de subsistencia, una ganadería extensiva que ha llevado al territorio a una destrucción acelerada de los recursos forestales y, considerando que la vocación de las zonas montañosas debería ser forestal, se ha visto reducida por un aprovechamiento irracional que para nada ha tomado en cuenta el desarrollo sustentable.
ANÁLISIS SOBRE LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE
En México el término ecología del paisaje no es muy utilizado, pero considerando que su significado trata de comprender y explicar las interrelaciones que existen entre el hombre y la naturaleza desde la perspectiva de la transformación del paisaje en su interacción espacial y temporal, incorporando en ello la dinámica del cambio histórico de la tierra, se puede decir que se han usado términos equivalentes tales como ecogeografía, geoecología, ordenamiento ecológico, teoría general de sistemas, entre otros, pero cuya base epistemológica es la misma.
Bajo este enfoque, los procesos pedológicos, geomorfológicos, climatológicos, biogeográficos y ecológicos se estudian por las interacciones que los integran como un paisaje. Es por ello que el paisaje se ve también como una categoría espacial geográfica y ecológica de integración, y síntesis con ciertas condicionantes y comportamiento que la hacen superior a la clásica unidad de regionalización físico - espacial (Drdós, 1983).
En México, desde 1976, con la promulgación de la Ley General de Asentamientos Humanos, el Gobierno Federal comenzó a producir Ecoplanes y Planes de Desarrollo Ecológico en el ámbito estatal y municipal, siendo el inicio de los estudios integrales en el marco de lo que se denominaría ecología del paisaje.
Para 1983, con la expedición de la Ley de Planeación se iniciaron los Ordenamientos Ecológicos, que son el instrumento en donde, con un enfoque ecológico – geográfico, se busca la regulación del aprovechamiento de los recursos naturales, aplicando los conceptos de la ecología del paisaje.
Si se considera que los ordenamientos ecológicos son fundamentales para establecer la planeación de un país, en donde el sustento del ordenamiento es un levantamiento de suelos y que, mediante su aplicación, es posible realizar una verdadera planeación, ya que solo así es posible determinar la potencialidad de los suelos con fines de planeación.
En ese sentido nuestro país no dispone de una cartografía adecuada, ya que ésta se empezó a elaborar en 1968, con el compromiso de terminarla para 1978, cosa que no fue posible y se continuó por algunos años más, pero con los sismos de 1985 se llevo a cabo una descentralización y se interrumpieron los diferentes levantamientos sobre recursos naturales del territorio nacional, quedando con el avance siguiente: a escalas pequeñas, 1:1000 000, se cubrió todo el país en su cartografía temática; a escala 1:250 000, se cubrió un 75% del territorio; a escalas medias, como son 1:50 000, se cubrió todo el país en topografía, no así las cartas temáticas de las cuales la de vegetación y uso del suelo, la geológica y la edafológica cubren en este momento un 35% aproximadamente, concentrándose en general en la parte central del país y siendo poco confiable esta cartografía, ya que en el caso de la cartografía edafológica se tiene en promedio 54 perfiles por cada 1000 Km2, que es la superficie de una carta escala 1:50 000, lo que establece un levantamiento al nivel de reconocimiento, siendo necesario densificar el muestreo; por tanto el reto para nuestro país es muy grande, ya que los ordenamientos ecológicos no son eficientes por no contar con la cartografía temática tan necesaria para desarrollar la interacción de elementos ecológicos y geográficos que nos conduzcan, entre otros, a la aplicación de la ecología del paisaje.
Respecto a las escalas grandes sólo se estableció para los centros urbanos y algunas zonas de interés muy particular, a escalas entre 1:20 000 y 1:2 000.
Los componentes abióticos son la parte fundamental del paisaje, ya que en ellos se reflejan los índices e indicadores, las propiedades ecológicas y los procedimientos que se llevan a cabo en el paisaje, en donde los procesos físicos, químicos y biológicos operan como una unidad en espacio y tiempo.
Sin embargo, los aspectos de carácter funcional han sido poco estudiados debido al largo tiempo que se requiere para ello, pero existe interés por la importancia que reviste conocer la heterogeneidad ambiental de nuestro país, que es producto de su ubicación geográfica, de su accidentada orografía que establece variadas condiciones climáticas, lo cual ha originado una gran diversidad biológica y, por tanto, una gran variedad de ecosistemas. Una forma de entender su funcionamiento es por medio de la ecología del paisaje, lo cual constituye un gran reto para la ciencia, pues se conoce aún muy poco acerca del funcionamiento de los ecosistemas y su interacción con el hombre.
Las cuencas hidrográficas constituyen la forma más objetiva para conceptualizar la operatividad de un geoecosistema Esto es así porque forma un sistema discreto, con umbrales bien definidos de entrada y salida de materia y energía, en el que el agua es el principal elemento funcional (Manzo y López, 1997).
Una cuenca hidrográfica, vista con un enfoque sistémico, incluye estructuras de captación, conducción y control. Las estructuras de captación se definen por la forma de la divisoria de aguas y su orientación. Este límite separa la precipitación que cae entre cuencas contiguas, y dirige el flujo hacia uno u otros sistemas.
Las estructuras de conducción están representadas por el conjunto de canales naturales por los que fluye el agua, y se identifican como cauces fluviales. Estas estructuras conducen y distribuyen el agua por todo el sistema. El conjunto de cauces naturales da lugar a una red que tiene forma, longitud, densidad y frecuencia variable (Urbina, 1974).
Las estructuras de control de una cuenca hidrográfica son la cobertura vegetal y el suelo, ya que regulan el flujo de agua.
En el proceso de ordenamiento ecológico se requiere identificar, reconocer y caracterizar unidades espaciales para poder abordar la problemática que permita orientar el proceso de regionalización en el marco de la ecología del paisaje.
La zonificación de unidades homogéneas, con características similares en litología, relieve, suelos y vegetación y uso del suelo, se denomina paisaje, unidad natural, sistema terrestre o geosistema y es el componente principal para estudios de suelos modernos, los cuales se basan en estudios integrales, dentro del ámbito de la ecología del paisaje.
CASO DE ESTUDIO: LEVANTAMIENTO DE SUELOS DE LA CUENCA DEL RÍO PILÓN, NUEVO LEÓN, MÉXICO
ANTECEDENTES
Las regiones áridas y semiáridas de México no han sido establecidas con precisión, lo que ha llevado a considerar que un porcentaje importante del norte del país presenta problemas de aridez, procesos de desertificación y, peor aún, que son suelos sin ningún potencial agrícola cuando, en realidad, éstos, son de buena calidad agrícola y que requieren de un manejo adecuado basado en el conocimiento previo de sus características y propiedades para establecer los mecanismos de manejo y aprovechamiento de ellos suelos, así como del uso eficiente y adecuado de los recursos hídricos que aseguren mantener un nivel de explotación sostenido y, por tanto asegurar su permanente aprovechamiento.
La ecología del paisaje es una ciencia de integración y por ello cuando se quieren integrar los elementos aplicando esta ciencia se llega a la conclusión de que no se tienen todos los elementos, en cuyo caso se hace, estrictamente hablando, realizar un estudio de ecología del paisaje, lo que requiere del entendimiento de todos los procesos involucrados en una problemática; pero qué pasa cuando no existe información sobre suelos o ésta es de poca confiabilidad, cuando sabemos que un levantamiento de suelos es el precursor de un ordenamiento ecológico y que ambos se basan en los principios de la ecología del paisaje para su desarrollo. Esto nos lleva a concluir que, si en realidad queremos aplicar la ecología del paisaje, en necesario contar con información que además, sea confiable; por tanto, con base en lo anterior, se planteó cubrir una de las deficiencias de mayor importancia como es el levantamiento de suelos.
La adecuada planeación de uso de la tierra y el manejo racional de la misma se basan en el conocimiento de las características y propiedades de los suelos, las cuales no han sido estudiadas en la mayoría de los suelos de México, cuando sabemos que la mejor manera de conocer las características y propiedades de ellos es mediante los levantamientos edafológicos. El propósito fundamental de un levantamiento edafológico es entender el origen de los suelos, conocer sus propiedades, su distribución geográfica y predecir su comportamiento bajo diferentes usos y/o sistemas de manejo, siendo éste de gran utilidad para la ecología del paisaje.
En este sentido los levantamientos de suelos son la base para conocer primeramente qué hay y dónde está, para luego realizar un diagnóstico de las características del medio físico y su relación con los aspectos bióticos, tomando en cuenta los factores socioeconómicos y políticos, para, con base en esto, llevar a cabo un diagnóstico integrado tendiente a realizar una evaluación de tierras que permita determinar la vocación territorial y su potencial productivo, sea este agrícola, pecuario o forestal, para, sólo así, establecer un desarrollo sustentable de los recursos naturales.
Los suelos son la base fundamental sobre la cual se desarrolla la agricultura, y para que ésta sea sustentable se requiere conocer las características y propiedades de los suelos y, con base en esto, evaluar su potencial productivo.
En la actualidad se tiene un gran avance en todos los campos del conocimiento, pero se ha dejado a un lado la correcta evaluación de nuestros recursos naturales, entre ellos, al suelo, a partir del cual se generan todos los procesos productivos. Una de las maneras de abordar el estudio de los suelos es con el apoyo de la ecología del paisaje, dado que se considera que un material parental, con la influencia del clima, en un tipo de vegetación, un relieve determinado y en cierto periodo de tiempo, da lugar a un suelo con características y propiedades específicas, lo que da origen al paisaje al asociarlo a las formas del relieve.
CARACTERÍSTICAS DEL MEDIO FÍSICO
Localización
La cuenca del río Pilón se ubica en la parte central del estado de Nuevo León, cubriendo parte de los municipios de General Terán, Montemorelos, Rayones y Galeana, y el municipio de Arteaga, en el estado de Coahuila, al norte de la República Mexicana (Véase
mapa 1); cuyas coordenadas geográficas extremas son 24º 50’ y 25º 29’ de latitud norte y 99º 30’ y 100º 35’ de longitud oeste con respecto al meridiano de Greenwich. Cubre una extensión de 2441.7 Km2.Geología y Geomorfología
Geológicamente, a fines del cretácico superior y principios del terciario, se levantaron las rocas sedimentarias marinas (Revolución Laramide), iniciándose la regresión durante el eoceno y oligoceno; en el plioceno se inició el retiro del mar, quedando donde actualmente se encuentra el Golfo de México, aunque continuó disecándose el relieve levantado de la Sierra Madre Oriental, lo que dio lugar a grandes depósitos aluviales en el plioceno (López, 1982).
Las principales formaciones geológicas que afloran en la cuenca del río Pilón son de origen sedimentario. Este sistema montañoso está formado por estructuras plegadas muy fracturadas, en muchos casos con buzamientos casi verticales que en los procesos erosivos posteriores a su emersión aportó materiales para la formación de un extenso piedemonte, muy disecado en la actualidad, y una amplia planicie costera.
La Sierra Madre Oriental, denota sucesivas etapas en el origen de las formaciones geológicas representadas por lutitas del cretácico superior, caliza - lutita y lutita - arenisca del cretácico inferior y, sobre éstas, calizas del jurásico superior, aflorando en estratos longitudinales con orientación debida a los numerosos anticlinales y sinclinales que forman la sierra. Tienen una dirección sureste - noroeste, con fuertes plegamientos caracterizados por una gran cantidad de fallas y fracturas de gran complejidad entre las calizas y las lutitas. Las formaciones de calizas son las de mayor abundancia y constituyen las zonas de recarga de acuíferos que mantienen la estabilidad del flujo base del río Pilón.
En la llanura aluvial de piedemonte y la llanura costera están constituidas por depósitos del cuaternario que permiten diferenciar tres unidades claramente:
- Terrazas erosivas con afloramientos de lutitas - arenisca del jurásico superior de las que sólo quedan algunas elevaciones, reductos, dentro de la planicie; lutitas del cretácico superior que afloran en muchas partes del piedemonte, y sobre estos materiales se encuentran conglomerados depositados en el plioceno y aluviones antiguos en las partes mas elevadas coronando las terrazas (López, 1993).
- Terrazas acumulativas, originadas más recientemente por las corrientes fluviales que surcan la cuenca, mostrando varios niveles de terrazas y, en otros casos, depresiones con acumulación de sales (López, 1993).
- Lomeríos constituidos por calizas, lutitas y lutita - arenisca, con algunos depósitos de conglomerados y materiales coluvio - aluviales (López, 1993).
Por último, la Llanura Costera del Golfo de México está constituida por llanuras acumulativas de diferentes edades y génesis y llanuras acumulativas - erosivas, representadas por mesetas erosivas y acumulativas.
Hidrografía
El manejo y ordenación de las cuencas hidrográficas es y constituye una de las preocupaciones de la humanidad, siempre que se quiere hacer uso racional de uno de los elementos esenciales para la vida: el agua.
La cuenca del río Pilón tiene una forma alargada y semeja una V; la longitud total de su cauce es de 181 km, con una pendiente hidráulica que oscila entre 0.136º a 5.93º en la llanura costera, hacia el piedemonte, y en la Sierra Madre Oriental hasta 5.71º (Sánchez, 1985) (Véase
mapa 2).El río Pilón tiene un gasto medio uniforme mantenido por el flujo base que procede de varios manantiales, los principales son el cañón del tragadero, de tipo artesiano, con gasto promedio de 2.5 m3/seg. (abril de 1984), manantiales que afloran sobre el lecho del río con un gasto promedio de 0.5 m3/seg, para dar un gasto medio del río de 3.49 m3/seg, un gasto mínimo de 0.37 m3/seg. y un gasto máximo anual de 91.07 m3/seg (Sánchez, 1985).
Vegetación y Uso del Suelo
En esta cuenca la presencia de las comunidades vegetales está determinada por el suelo, el clima y la fisiografía, los cuales actúan como selectores de las especies que integran a la comunidad y definen las características fenológicas de la vegetación que refleja las variantes ecológicas (Sánchez, 1985).
De acuerdo con la carta de vegetación y uso del suelo, editada por el INEGI, 1980, la cuenca presenta las siguientes comunidades vegetales (Véase cuadro 1)
|
VEGETACIÓN Y USO DEL SUELO |
ha |
% |
|
BOSQUE DE PINO |
34779,81 |
14,24 |
|
BOSQUE DE PINO – ENCINO |
13398,99 |
5,49 |
|
BOSQUE DE OYAMEL |
6665,14 |
2,73 |
|
BOSQUE DE ENCINO - PINO |
4704,04 |
1,93 |
|
BOSQUE DE ENCINO |
4178,48 |
1,71 |
|
MATORRAL SUBINERME |
29704,36 |
12,17 |
|
MEZQUITAL |
9103,52 |
3,73 |
|
MATORRAL DESÉRTICO ROSETÓFILO |
8709,81 |
3,57 |
|
MATORRAL SUBMONTANO |
8269,68 |
3,39 |
|
CHAPARRAL |
32332,15 |
13,24 |
|
MATORRAL SUBINERME + PASTIZAL |
12570,73 |
5,15 |
|
MATORRAL SUBMONTANO + AGRICULTURA |
8830,52 |
3,62 |
|
MATORRAL ESPINOSO + PASTIZAL |
6663,28 |
2,73 |
|
PASTIZAL INDUCIDO |
2963,94 |
1,21 |
|
AGRICULTURA DE RIEGO |
20940,69 |
8,58 |
|
AGRICULTURA DE TEMPORAL ANUAL |
39745,72 |
16,28 |
|
POBLADOS |
609,13 |
0,25 |
|
TOTAL |
244170,00 |
100,00 |
Cuadro No. 1.
La vegetación se distribuye en función de un gradiente altitudinal. como sigue: bosques de coníferas y latifoliadas (oyamel, pino y encino) en las partes montañosas, que cubren 26.1%, en buen estado de conservación, diferentes tipos de matorrales (subinerme, submontano, espinoso y mezquital) en el piedemonte y la llanura costera, con un 22.85%, además de chaparral (13.24%) en la zona de lomeríos. Algunas áreas de matorral han sido desmontadas parcialmente para actividades agrícolas o pecuarias, cubriendo un 12.71%; como uso del suelo está la agricultura de riego con un 8.58% y la de temporal anual con un 16.28% del total de la cuenca. (Véase
mapa 3)Observaciones realizadas en campo indican la presencia de diferentes comunidades de asociaciones xerófilas y bosques de coníferas, con variadas combinaciones dominadas en función de condiciones de relieve o climáticas.
En lo que respecta a la agricultura de temporal se distribuye en forma muy dispersa en lomeríos donde se cultiva maíz, trigo, sorgo y en menor proporción frijol, avena y cebada. Dentro de la agricultura de riego, se encuentra localizada principalmente en las márgenes del río Pilón y en un distrito de riego donde se cultivan cítricos como naranja, mandarina, toronja. Otros cultivos que se desarrollan bajo riego son maíz, sorgo, trigo y, en menor proporción, sorgo escobero y hortalizas (López, 1993).
El piedemonte presenta una vegetación de matorral subinerme con pastizal, en terrazas erosivas, y matorral subinerme e inerme en las partes deprimidas, con intercalaciones de matorral espinoso y mezquital; en lomeríos, es común encontrar matorrales altos de Helieta parvifolia cubriendo una gran mayoría de los lomeríos de la región. También se verificó la presencia de matorrales altos de especies leguminosas como Acacia spp., Chamaecrista sp., Mimosa sp. y Celtis sp., como dominantes.
En la Sierra Madre Oriental hay una gran heterogeneidad en las comunidades vegetales debida a los cambios altitudinales, orientación, roca y suelo, que tienen en distancias cortas diferencias considerables. La parte de barlovento ostenta bosques de encino (Quercus rysophyla y Quercus polymorpha), mezclados con Pinus pseudostrobus. En ciertos microclimas se presentan matorrales de Helietta parvifolia, Gochnatia hipoleuca, Pithecellobium pallens, Acacia coulteri y Acacia berlandieri. En algunos escarpes es posible encontrar Agave lecheguilla y Hechtia glomerata, formando verdaderos matorrales rosetófilos. En el extremo sur de la cuenca, sobre materiales de yeso se aprecian bosques puros de Juniperus monosperma y Pinus cembroides (Sánchez, 1985).
Las comunidades xerófitas están compuestas por mezquitales de Prosopis juliflora, con pequeños bosques de ébano (Pithecellobium ebano) y huizaches (Acacia spp.), así como matorrales de Helietta parvifolia y vegetación en galería en las márgenes de las corrientes.
Dentro de las comunidades presentes en las partes más altas de la cuenca, está la presencia de matorral de Pinus culminicola, en la cima del cerro Potosí, con severos problemas de alteración por incendios (Sánchez, López y Espinoza, 1987) y en la sierra la Viga, asociado a diferentes comunidades xerófitas (Sánchez, López y Espinoza, 1990) siendo una especie endémica de esta región.
En el extremo noroeste de la cuenca se comprobó la presencia de extensos bosques de Abies vejarii en asociación con Pinus spp. y Quercus spp. Frecuentemente se presentan matorrales de encinos que han sido fomentados por el fuego.
En la sierra Potrero de Abrego, al noroeste de la cuenca, se encontró la presencia de bosques de Pseudostuga sp. asociado con Pinus sp. y Abies vejarii; así como bosque de Pinus cembroides; bosque de Pinus - Quercus; matorral submontano, pastizal inducido y pastizal natural en pequeñas mesetas de la sierra.
Suelos
Respecto a los suelos éstos no han sido estudiados con detalle, para esta zona, habiéndose elaborado un estudio cartográfico (INEGI, 1975), con una densidad muy baja de observaciones. Utilizando el sistema FAO-UNESCO, 1970, determinaron para esta zona los siguientes suelos: para la zona Montañosa, Litosoles, Regosoles y Rendzinas como suelos dominantes, y Castañozem y Feozem en menor proporción; para la Llanura Aluvial de Piedemonte, Regosoles, Luvisoles, Vertisoles y algunos Feozem; y por último, en la Llanura Costera se tienen Vertisoles y Xerosoles principalmente, y en menor medida Chernozem y Castañozem.
CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
Cuando se estudian las características socioeconómicas, éstas se analizan desde un punto de vista de divisiones políticas, ya sean nacionales, municipales y en algunos casos ejidales, y cuando se trata de estudios del medio físico, éstos generalmente se basan en límites físico - geográficos, como las unidades fisiográficas o cuencas hidrográficas, pero cuando se requiere estudiar una unidad del medio físico y asociarla con aspectos socioeconómicos, el problema es tratar de empatar ambos resultados, lo cual no resulta fácil debido a las diferentes unidades de análisis.
La cuenca del río Pilón queda incluida en 5 municipios: Montemorelos, General Terán, Galeana y Rayones, en el estado de Nuevo León y Arteaga en el estado de Coahuila. (Véase
mapa 4).Para iniciar este aspecto se dirá que la tenencia de la tierra es el factor regulador de las actividades productivas, y para México se puede decir que se tienen dos tipos de propiedades principales: la privada que caracteriza a los estados del norte del país, y los ejidos en la parte sur. Bajo esta premisa, el estado de Nuevo León tiene un 90.89 % de su territorio bajo el régimen de propiedad privada y Coahuila el 87.43 %. El porcentaje restante ostenta propiedad ejidal.
A nivel municipal se mantiene esta relación, pero en el caso de Montemorelos y General Terán, la propiedad privada presenta 96 y 95 % respectivamente, caracterizados por ser terrenos planos o de lomeríos, eminentemente agrícolas o ganaderos. Para los demás municipios, Galeana, Rayones y Arteaga, la propiedad privada ostenta un porcentaje de 74, 55 y 87% respectivamente, siendo las tierras marginales de propiedad ejidal, en su mayoría terrenos forestales.
Dentro de la cuenca del río Pilón, para 1990 había 47 277 habitantes de los cuales el municipio de Montemorelos tenía 36 258 habitantes y de este último la ciudad de Montemorelos tenía 35 508. El municipio que le sigue en importancia es General Terán, con 9 432 habitantes y de éstos la cabecera municipal tenía 6 139, el resto, 3 293, están distribuidos en 22 poblaciones. Le siguen en importancia el municipio de Rayones con 1 000, Galeana, 346 y Arteaga 241 habitantes. Los municipios de Montemorelos y General Terán tienen el 96.64% de la población de la cuenca y los municipios de Rayones, Galeana y Arteaga, ubicados en la zona montañosa, tenían 3 039 habitantes en 1990.
Los municipios de Galeana, Rayones y Arteaga, presentan pequeñas superficies dedicadas a la agricultura debido, principalmente, a la accidentada topografía que presentan, dominando en función de gradientes altitudinales, ya sea matorrales o bosque (Véase cuadro 2). No se consideró en este cuadro la superficie de los poblados
|
Superficie por municipio dentro de la cuenca |
Bosques |
Matorrales |
Usos del suelo |
|
Montemorelos (17.72%) |
4 565.50 ha |
23 563.17 ha |
15 154.86 ha |
|
43 274.87 ha |
10.55% |
54.02% |
35.02% |
|
General Terán (26.39%) |
23 010.41 ha |
41 420.03 ha |
|
|
64 436.88 ha |
35.71% |
64.28% |
|
|
Galeana (18.57%) |
29 588.29 ha |
12 966.42 ha |
2 802.81 ha |
|
45 352.99 ha |
65.24% |
28.59% |
6.18% |
|
Rayones (23.96%) |
12 425.32 ha |
44 026.82 ha |
2 053.54 ha |
|
58 499.63 ha |
21.24% |
75.26% |
3.51% |
|
Arteaga (13.35%) |
17 155.78 ha |
12 623.08 ha |
2 833.75 ha |
|
32 609.36 ha |
52.61% |
38.71% |
8.69% |
Cuadro No. 2.
En Montemorelos y General Terán se desarrolla la mayor actividad agrícola, con un 35.02% y 64.28% respectivamente, por municipio, dentro de la cuenca, principalmente en la producción de cítricos, siendo zonas de alto potencial agrícola, lo que permite una agricultura comercial de elevados rendimientos económicos, de importancia regional y estatal. La citricultura proporciona empleo a la mayor parte de la población económicamente activa, lo que se refleja en un liderazgo socioeconómico regional. lo que ha propiciado el establecimiento de agroindustrias (jugeras, gajeras) y empacadoras. Además de granjas avícolas, ganadería y cultivo de especies forrajeras.
Las propiedades mayores de 5 ha concentran el 89% de la superficie plantada con cítricos; ejidos y comunidades agrarias sólo el 6.4%. La citricultura proporciona empleo a la mayor parte de la población económicamente activa.
En la región existen conflictos por el uso del agua, ya que hay una gran demanda para la industria de Monterrey, y se extrae de esta cuenca, lo que crea conflictos con los agricultores.
METODOLOGÍA
El levantamiento de suelos consistió en cuatro partes: caracterización, especificaciones, requisitos y desarrollo de la metodología (Elbersen, Benavides y Botero, 1986), lo que establece las bases para estudios más detallados, con un enfoque de planeación integral, basados en los conceptos de la ecología del paisaje. Si bien es cierto, un levantamiento de suelos debe ser un elemento importante en la planeación, lo es, siempre y cuando sea elaborado bajo un enfoque integral como en este caso. A continuación se explican los diferentes pasos que llevan a realizar un levantamiento de suelos integral.
Caracterización
Se realizaron dos niveles de levantamiento: general para la parte montañosa y dentro del piedemonte, zona de lomeríos; semidetallado para las terrazas acumulativas y erosivas, y la llanura costera, por considerarse de alto potencial agropecuario, con alto nivel de desarrollo.
Parte del conocimiento de las relaciones entre los factores de formación de los suelos y sus características ecogeográficas permitió crear un modelo para el levantamiento de suelos a nivel general y a nivel semidetallado, que se basa en el entendimiento de la distribución de los suelos en función de sus relaciones ecogeográficas y considerando la relación paisaje – suelo, determinada tomando en cuenta los factores de formación de los suelos: clima y organismos que, actuando sobre un material parental durante un cierto periodo de tiempo, producen un cuerpo tridimensional sobre la superficie terrestre que en sus aspectos externos se denomina forma del relieve y en sus aspectos internos perfil de suelo (Elbersen, Benavides y Botero, 1986).
Las relaciones Imagen Fotográfica - Suelos y Paisaje - Suelos son determinadas a partir de perfiles y observaciones de campo realizadas en áreas de muestreo y transectos, lo que permite extrapolar las líneas de suelos al resto del área, delimitando las unidades de mapeo, que funcionan como paisajes.
Especificaciones
El nivel de generalización pedológica fue el de Grandes Grupos utilizando el Sistema Americano (Soil Taxonomy, 1988), estableciendo asociaciones de suelos como unidades de mapeo.
Los límites de suelos fueron delineados por fotointerpretación, se verificaron en toda su longitud, utilizando áreas de muestreo (6 km2) con una intensidad de muestreo alta, para las zonas de llanuras acumulativas y llanuras erosivas, y transectos para las zonas de lomeríos del piedemonte y zonas montañosas. Las áreas de muestreo y los transectos se trazaron perpendiculares a los límites de fotointerpretación.
La estructura de la leyenda del levantamiento fue fisiográfica - edafológica, la escala de trabajo fue de 1:50 000, con área mínima cartografiable de 6.25 ha, y la escala de las áreas de muestreo fue 1:25 000.
Requisitos
Se utilizó material cartográfico a escala 1:50 000 de los diferentes temas, incluyendo topografía. Se usaron fotografías aéreas blanco y negro a escala 1:50 000 para toda el área y fotografías aéreas a color, a escala 1:35 000, para la zona agrícola de la cuenca, dentro de la planicie.
Desarrollo de la metodología
La metodología se basa en la elaboración de una leyenda fisiográfica – edafológica y un mapa con las unidades de mapeo. El primer nivel de separación fue por fisiografía; como segundo nivel se utilizó la condición mesoclimática; a su vez estas últimas se separaron en Grandes Paisajes, utilizando como criterio la geología, unidades geomorfológicas y procesos dominantes; la caracterización fue a nivel de paisaje terrestre, tomando en cuenta los modificadores actuales, las formas del relieve y la vegetación y uso del suelo. El desarrollo del trabajo llevó el siguiente orden.
Fase preparatoria
Se adquirió el material relacionado con geología, hidrología y vegetación y uso del suelo, además se elaboró el mapa geomorfológico y el de unidades mesoclimáticas.
Se realizó un análisis estereoscópico en las fotografías aéreas, estableciendo una leyenda fisiográfica preliminar y un fotoanálisis separando las unidades de paisaje.
Se escogieron 15 zonas de muestreo rectangulares, de 1 por 6 km. (6 km2), con una densidad de observaciones de 10 por km2, de las cuales 1 fue detallada; la distancia entre observaciones fue de 1 km.
Se realizaron 16 transectos de longitud variable, con una observación detallada cada 3 km. y 5 observaciones de reconocimiento por cada 5 km; aquí la densidad de muestreo fue baja, pero fue suficiente para caracterizar a las unidades considerando la homogeneidad de los paisajes.
Se realizó muestreo por mapeo libre fuera de las áreas de muestreo donde la densidad fue variable y dependió de las características de las unidades, y en la zona de los transectos se realizaron pocas observaciones.
Fase de reconocimiento preliminar
En un recorrido general de la zona se hizo una rápida caracterización de los paisajes y los suelos, se verificó la confiabilidad de la fotointerpretación y la validez de la ubicación de las zonas de muestreo y de los transectos.
Tomando en cuenta que se utilizó información de perfiles de suelos realizados por el INEGI, 1975, con análisis físicos y químicos y descripciones de campo, se procedió a verificar y constatar su confiabilidad para, posteriormente, utilizarlos como apoyo en el muestreo.
Fase de levantamiento en las áreas de muestreo
Al inicio del levantamiento todas las observaciones fueron detalladas, se ubicaron perpendiculares a las líneas de fotointerpretación e incluyeron una clasificación tentativa hecha en el campo.
Una vez realizada una suficiente cantidad de observaciones detalladas de cierto suelo, y cuando era posible, se identificaban a simple vista como observaciones de identificación.
Cada observación detallada se describió y ubicó en la cartografía y en fotografías aéreas; las observaciones de identificación se ubicaron únicamente en las fotografías, describiendo su clasificación.
Al terminar el muestreo se generalizó el mapa asociando las unidades que eran difíciles de mapear, y se describieron en forma tabular dando la posición y composición porcentual de las asociaciones.
Fase de levantamiento fuera de las zonas de muestreo
Las observaciones de comprobación se colocaron a ambos lados de límites dudosos y si salían del intervalo de las características ya establecidas se realizaba una observación detallada.
Al terminar el levantamiento se escogieron perfiles modales de cada unidad de mapeo, para su descripción, y establecer su rango de variación.
Fase de compilación del mapa
Se transfirieron todos los límites, observaciones áreas de muestreo y transectos al mapa base a escala 1:50 000, con el auxilio del Stereosketch, para lograr una restitución confiable.
Una vez realizados los análisis físicos y químicos de las muestras se procedió a realizar su clasificación taxonómica definitiva para las diferentes unidades de mapeo que funcionaron como paisajes al asociarlas con la fisiografía. De esta manera se obtiene un levantamiento de suelos con utilidad practica en la planeación, ya que fue concebido en forma integral y no aisladamente.
RESULTADOS
Fisiográficamente la cuenca del río Pilón ha sido dividida en tres grandes unidades en función del origen, edad y desarrollo. La cuenca se ubica en la vertiente este del Golfo de México, distinguiendo la parte de captación en la Sierra Madre Oriental, la zona intermedia en la Llanura Aluvial de Piedemonte y por último la Llanura Costera del Golfo de México (véase
mapa 5). Se separaron 4 provincias climáticas: la cálida – subhúmeda representada por la Llanura Costera del Golfo de México; la semicálida – subhúmeda que corresponde al Piedemonte; dadas las condiciones de variabilidad altitudinal y de exposición la Sierra Madre Oriental se divide en dos provincias climáticas, la porción centro y norte dentro de la semicálida - semiseca y al oeste y noroeste la templada – subhúmeda (véase mapa 6). La cuenca del río Pilón ha sido subdividida en 7 Grandes Paisajes (Véase mapa 7) y 15 Paisajes (Véase mapa 8) los cuales se describen a continuación:El
cuadro 3 muestra la leyenda del levantamiento fisiográfico - edafológico que sirvió de base para realizar el levantamiento de suelos, en el marco de la ecología del paisaje.A. Llanura Costera del Golfo de México, Cálida Subhúmeda
Esta provincia se ubica entre los 180 y los 400 msnm, con pendientes suaves constituidas de aluviones finos, algunos lomeríos de lutita y lutita – arenisca y en el extremo noreste terrazas erosivas de conglomerados. La porción de la Llanura incluida dentro de la cuenca, sólo ostenta una provincia climática debida a la poca variación altitudinal, con precipitaciones que oscilan entre los 650 y los 730 mm y una temperatura media anual superior a 22 °C, lo que establece una condición cálida subhúmeda. Por la dinámica de sus procesos esta unidad, genéticamente, se divide en Llanuras acumulativas y Llanuras erosivas. Cubre una superficie de 58 709.98 ha.
A1. Llanuras acumulativas
Los procesos de formación de estas llanuras se debieron al arrastre de grandes cantidades de aluviones finos, durante épocas de gran disección, lo que dio origen a suelos arcillosos, representados a nivel de orden por los Vertisoles, Molisol, Entisol y Aridisol, y a nivel de Gran Grupo por los Chromusterts, Pellusterts, Argiustolls, Ustifluvents y Salorthids. Este Gran Paisaje cubre una superficie de 29 131.78 ha y se dividió en tres paisajes terrestres que son la llanura aluvial actual, llanura aluvial reciente y llanura aluvial abandonada.
A11. Llanura Aluvial Actual
Está representada por una extensa llanura, con una superficie de 8 867.78 ha, a lo largo de la margen derecha del río Pilón, caracterizada por terrenos a nivel, con poco desarrollo pedogenético, a partir de aluviones finos, que han creado condiciones para el desarrollo de suelos con propiedades vérticas, como los Chromusterts asociados a suelos con propiedades flúvicas, con menor desarrollo, como los Ustifluvents. Aquí se lleva a cabo una agricultura de riego y en menor proporción temporal. El principal cultivo es el de cítricos, con un aprovechamiento intenso y alta mecanización.
A12. Llanura Aluvial Reciente
Este paisaje se extiende por la margen izquierda del río Pilón, con una superficie de 10 995.26 ha, en terrenos casi a nivel y con mayor desarrollo que ha permitido la formación de suelos con acumulación de arcilla en el horizonte B, dando origen a los Argiustolls, asociados con suelos negros y arcillosos como los Pellusterts, dedicados a una agricultura de temporal.
A13. Llanura aluvial abandonada
Este paisaje comprende una antigua llanura depresiva, lo que ha favorecido la acumulación de arcillas y sales, permitiendo, bajo estas condiciones, el desarrollo de suelos arcillosos en toda la llanura, y suelos salinos en antiguas cubetas de decantación, con una superficie total de 9 268.74 ha. En la llanura se tienen Chromusterts asociados con Salorthids, con agricultura de riego muy incipiente y agricultura de temporal más extendida pero con rendimientos bajos.
A2. Llanuras acumulativas - erosivas
Los procesos de levantamiento que formaron la Sierra Madre Oriental, dieron origen a grandes procesos erosivos y formación de extensas llanuras aluviales compuestas por espesos depósitos de conglomerados continentales coronados en muchos casos por depósitos de aluvión antiguo no diferenciado, que posteriormente fueron remodelados por la erosión, dejando como reductos llanuras alargadas en forma de mesetas erosivas con taludes casi verticales y amplios valles originados por las corrientes fluviales, así como una meseta acumulativa. Los suelos representativos de esta unidad se ubican dentro de los órdenes Aridisol, Alfisol y Molisol. A nivel de Gran Grupo están los Camborthids, Haplargids, Paleustalfs, Argiustolls y Haplustolls, cubriendo una superficie de 29 578.20 ha. Este Gran Paisaje se divide en tres paisajes: mesetas erosivas, talud y fondo de valles, y meseta acumulativa.
A21. Mesetas erosivas
Este paisaje está caracterizado por mesas alargadas en dirección de la pendiente, limitadas entre sí por suaves valles erosivos. Ostentan una superficie de 13 569.56 ha. Son el resultado de procesos de erosión diferencial, quedando como reductos de conglomerados y sobre éstos aluviones finos, dando lugar a suelos bien desarrollados como los Paleustalfs, asociados con suelos como los Camborthids, típicos de zonas áridas. Presenta una vegetación dominada por matorral espinoso, en algunas partes han sido desmontadas para dedicarlas a una agricultura de temporal que no da buenos rendimientos, siendo de subsistencia.
A22. Taludes y fondo de valles
Este paisaje es resultado del trabajo erosivo de las corrientes fluviales que han disecado las mesetas, dando origen a taludes fuertemente inclinados y valles erosivos ligeramente inclinados, rellenados parcialmente por sedimentos de acarreo, permitiendo formar suelos con moderada acumulación de materia orgánica y sedimentos finos, dando origen suelos oscuros con horizonte superficial mólico y en algunos casos un horizonte subsuperficial con acumulación de arcilla, denominado argílico. Ocupan una superficie de 9 960.03 ha, en donde se practica la agricultura de temporal y en zonas en que las condiciones no lo permiten la vegetación dominante es mezquital. Los suelos más comunes son los Argiustolls en el fondo de los valles y en taludes ligeramente inclinados presenta Haplustolls. En taludes casi verticales son considerados como no suelo, o misceláneos pedregosos.
A23. Mesetas Acumulativas
En la parte más distal de la cuenca, se presenta una gran meseta acumulativa, con una superficie de 6 048.61 ha, constituida de sedimentos finos de gran espesor a partir de los cuales se han desarrollado suelos típicos de zonas áridas, como son los Camborthids; en las zonas más cercanas a las corrientes fluviales, son de color muy claro y sueltos, y en pequeñas partes deprimidas se localizan los Haplargids. Sustentan una vegetación de mezquital y matorral submontano.
B. Llanura Aluvial de Piedemonte, Semicálida Subhúmeda
Se extiende entre los 400 y los 600 msnm. al pie de la Sierra Madre Oriental y en contacto con la Llanura Costera del Golfo de México. Presenta una condición climática semicálida - subhúmeda, con precipitación que varía entre 730 y 930 mm, con una temperatura media anual comprendida entre 21,7 y 22.6 °C. Esta provincia se divide en tres paisajes en función del proceso que les dio origen y son: lomeríos aislados, terrazas acumulativas y terrazas erosivas. Cubre una superficie 72 193.23 ha. Los suelos dominantes a nivel de orden son: Vertisol, Molisol y Entisol, representados dentro de los Grandes Grupos Chromusterts, Calciustolls, Rendolls, Haplustolls y Ustorthents.
B1. Lomeríos con laderas moderadamente inclinadas
Las estribaciones de la Sierra Madre Oriental están constituidas por lomeríos de lutita, lutita - arenisca y por depósitos de conglomerados de calizas, dando origen a suelos carbonatados como los Calciustolls y Rendolls, diferenciados por el régimen de humedad del suelo, en donde los segundos presentan una mayor acumulación de materia orgánica y arcillas, lo que permite mayor acumulación de agua en el suelo; soportan una vegetación de matorrales subinerme y submontano, en algunos sectores han sido desmontados para dedicarlos a la agricultura bajo condiciones de temporal. Cubren una superficie de 18 656.60 ha.
B2. Terrazas erosivas moderadamente inclinadas
Entremezcladas con los lomeríos se encuentran terrazas erosivas moderadamente inclinadas, constituidas de conglomerados de calizas continentales embebidas en una matriz de sedimentos finos, producto de la erosión en épocas de gran disección de la Sierra Madre Oriental. Ocupan una superficie de 39 287.92 ha. En las terrazas más estables se han desarrollado suelos arcillosos como los Chromusterts y en las áreas con mayor pendiente se ubican los Ustorthents, asociados a misceláneos pedregosos. Bajo estas condiciones dicho paisaje es dominado por una vegetación de matorral submontano y matorral espinoso, en pequeñas áreas están siendo dedicadas a una agricultura de subsistencia bajo condiciones de temporal.
B3. Terrazas acumulativas ligeramente inclinadas
Se localizan en las partes más bajas de la Llanura Aluvial de Piedemonte, en contacto directo con las terrazas erosivas en donde hay un cambio brusco de la pendiente, haciéndose casi plana, constituida de aluviones finos que han desarrollado tanto de suelos arcillosos representados por los Chromusterts, así como por los Haplustolls, caracterizados por una diferenciación de horizontes, teniendo un mayor desarrollo pedogenético, por su posición fisiográfica que ha favorecido que sean considerados como los mejores suelos agrícolas de la región, dedicados casi exclusivamente al cultivo de frutales bajo condiciones de riego, siendo una de las zonas más importantes dentro de la zona citrícola de Montemorelos, cubriendo una superficie de 14 248.72 ha.
C. Sierra Madre Oriental
Esta provincia cubre una superficie de 113 266.80 ha, constituida de rocas calizas sobre lutitas principalmente y lutita – arenisca, en menor proporción; en algunos casos han sufrido procesos de intenso plegamiento originando estratos casi verticales. En la zona en estudio se extiende por arriba de los 600 msnm y alcanza alturas de 3720 msnm, actuando como una gran barrera orográfica que impide que la humedad proveniente del Golfo de México pase a la altiplanicie. Esta característica hace que exista una variedad de condiciones climáticas reflejada en los diferentes procesos que han formado este sistema montañoso, desde semicálida semiseca hasta templada subhúmeda. Está representada dentro los ordenes Molisol y Entisol, y en los Grandes Grupos Haplustolls, Argiustolls, Rendolls y Ustorthents. La vegetación varía desde matorrales hasta bosques de coníferas.
C1. Montañas Denudativas – Erosivas, Semicálida Semiseca
Presenta una gran variedad de paisajes de montaña y una condición climática semicálida – semiseca caracterizada por una precipitación entre los 500 y 700 mm y una temperatura entre 18 y 20º C. Se distribuye entre los 600 y los 2000 msnm, representada por elevaciones montañosas, con pendientes fuertes a escarpadas y valles intramontanos estrechos. Presenta un paisaje de extensos afloramientos rocosos que han sido denominados misceláneos rocosos, sin suelo aparente, pero con vegetación rupestre. Una superficie considerable está cubierta por matorral submontano y espesos bosques de encinos, en las partes más bajas, y chaparral en las elevaciones al norte de la cuenca, dedicados a una ganadería extensiva. Cubren una superficie de 69 913.64 ha. Los suelos se ubican en los órdenes Molisol y Entisol, representados principalmente en los Grandes Grupos Haplustolls, Rendolls y Ustorthents, asociados éstos últimos a misceláneos rocosos.
C11. Laderas fuertemente inclinadas
Estas laderas montañosas cubren una superficie de 48 827.24 ha; en forma general, las asociaciones de suelos consisten en suelos delgados provenientes de la alteración de rocas calizas y lutitas representados por Haplustolls en las zonas de menor pendiente y Ustorthents en las áreas de mayor inclinación, asociadas con misceláneos rocosos, con una cubierta vegetal de matorral subinerme, bosques de pino, encino y chaparral.
C12. Laderas moderadamente inclinadas
Este paisaje se localiza en dos porciones, una en la parte central de la cuenca, surcado por el río Pilón a todo lo largo de esta unidad, con una superficie de 16 400.80 ha. La litología se compone de calizas y lutitas intercaladas, lo que ha permitido el desarrollo de suelos de tipo Ustorthents en zonas escarpadas y con poco desarrollo de suelos, con una vegetación de bosque de encino - pino principalmente, y en las áreas con menor pendiente y sobre material calizo se encuentra asociado con los Rendolls y con una vegetación típica de chaparral y matorral subinerme.
C13. Laderas ligeramente inclinadas
Esta representada por 4 685.60 ha, en dos áreas relativamente aisladas dentro de las laderas fuertemente inclinadas en la parte central y sur de la cuenca, caracterizada por tener material calcáreo y con pendientes moderadas, los suelos representativos en este paisaje son los Rendolls, que son suelos desarrollados típicamente sobre calizas, y en algunas zonas más específicas, con relieve casi a nivel, se presentan los Argiustolls, siendo suelos con mayor desarrollo y con una acumulación considerable de arcilla en el horizonte B, que condicionó la formación de un horizonte argílico. En general ostenta una vegetación de masas puras de pino y asociaciones de pino – encino; en menor proporción se presenta chaparral y matorral inerme.
C2. Montañas Erosivas, Templada Subhúmeda
Son suelos desarrollados bajo condiciones de montaña y como resultado de una influencia directa del material que les dio origen, así como de la topografía, vegetación y condiciones climáticas. Cubren una superficie de 43 353.14 ha. Presentan una condición climática templada subhúmeda caracterizada por una precipitación mayor de 500 mm y una temperatura menor de 18º C. Ostentan un relieve eminentemente montañoso, cuyas altitudes sobrepasan los 2000 msnm. Se localiza en las partes mas elevadas de la cuenca y en general en la porción suroeste en vertientes con orientación sur este; se caracteriza por presentar montañas erosivas. Se encuentran cubiertos por bosques de coníferas y encinares en diferentes asociaciones, en menor proporción chaparral y matorral subinerme. Los suelos característicos de este Gran Paisaje son los Molisoles y Entisoles, representados por los Argiustolls, Rendolls, Haplustolls y Ustorthents, éste último asociado a misceláneos rocosos. Las Montañas erosivas fueron divididas en tres paisajes en función del grado de disección que presentan, estableciendo: laderas muy disecadas, laderas moderadamente disecadas y laderas ligeramente disecadas.
C21. Laderas muy disecadas
Este paisaje se ubica al noroeste de la cuenca, en la vertiente oeste del río Pilón, sobre materiales de caliza; bajo las condiciones climáticas subhúmedas las montañas se encuentran muy disecadas. Dentro de esta unidad se encuentra el cañón del Tragadero, uno de los afluentes más importantes del río Pilón, así como gran cantidad de cañones que particularizan este paisaje. Cubre una superficie de 17 492.56 ha; los suelos de esta unidad son los Argiustolls y Ustorthents asociados con misceláneos rocosos y una vegetación de chaparral y matorral subinerme principalmente.
C22. Laderas moderadamente disecadas
Este paisaje se distribuye en la porción oeste y noroeste de la cuenca, cubriendo una superficie de 17 735.20 ha. Con un basamento de calizas y caliza lutita, formando un relieve de pendientes fuertes y moderadamente disecado, ostentando una vegetación de pino como dominante, oyamel en las partes elevadas y chaparral en las partes bajas. Los suelos representativos son los Ustorthents en las zonas de mayor pendiente y los Argiustolls, en las zonas bajas y de menor pendiente. Presenta altitudes superiores a los 2000 msnm.
C23. Laderas ligeramente disecadas
Este paisaje cubre una superficie de 8 125.39 ha, dominado por rocas calizas y en menor proporción caliza lutita, en pendientes de moderadas a fuertes y laderas ligeramente disecadas. Presenta una cubierta forestal de pino encino en el suroeste de la cuenca y masas puras de pino al noroeste, y en algunas partes altas se aprecian masas de oyamel. Los suelos de esta unidad son Rendolls en las zonas de mayor humedad y menor pendiente, y Haplustolls en las áreas de mayor pendiente, asociadas a misceláneos rocosos.
VOCACIÓN TERRITORIAL
Está determinada por las características topográficas, las condiciones mesoclimáticas y la aptitud potencial de los suelos a diferentes usos.
Las unidades del paisaje que presentan mayor potencial agrícola son las llanuras y terrazas acumulativas representadas por Vertisoles, Molisoles y Entisoles, considerados como los mejores suelos para actividades agrícolas, por ser profundos y con posibilidades de ser irrigados, ofrecen características para un uso intensivo de agricultura de cultivos permanentes, con algunas limitantes como son las heladas y las inundaciones temporales para los terrenos cercanos al río.
Para el caso de las llanuras erosivas su uso está condicionado para el desarrollo de una agricultura de temporal anual y en algunos casos agricultura permanente, con los riesgos que trae consigo, su establecimiento depende de la cantidad y distribución de las lluvias.
Las zonas de lomeríos y algunas de las terrazas acumulativas y erosivas de mayor inclinación presentan una vocación para una ganadería extensiva controlada, para evitar un sobrepastoreo que aceleraría los procesos de erosión laminar y su posterior inducción de erosión hídrica concentrada y eólica, afectando los terrenos agrícolas, y esto reduciría la recarga de acuíferos; esto se mejoraría regulando el índice de agostadero o bien la capacidad de carga que este ecosistema puede soportar sin sufrir cambios significativos en su estructura y función.
El 60 % de la cuenca es montañosa con altitudes entre 600 y 3700 msnm, lo que establece una clara vocación forestal, pero limitada a su potencial y restringida a las zonas de menor pendiente, evitando sobreexplotar las zonas de recarga de acuíferos. Por tanto, su aprovechamiento está condicionado a la evaluación de los rodales permitidos, con base en un estudio de impacto ambiental.
La topografía accidentada limita una explotación intensa, por tanto gran parte de la región es de vocación como zona de conservación de flora y refugio de fauna silvestre.
Existen pequeñas llanuras fluviales cuya vocación y uso actual es agrícola, pero dada su inestabilidad sufren de constantes pérdidas; en algunos casos se hace un aprovechamiento del caudal del río en forma de acequias para regar pequeñas plantaciones de frutales o de cultivos anuales de subsistencia.
PRINCIPALES EXITOS EN EL USO DE LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE
La ecología del paisaje resultó ser adecuada para abordar la problemática de los suelos en donde su evaluación requirió del entendimiento de las relaciones entre la ecología y la geografía entendida como ecogeografía. Por tanto el levantamiento de suelos requiere que sea elaborado en forma integral no parcial, para de ésta manera de un verdadero aporte a la planeación y no un simple estudio de suelos que no da las bases para un ordenamiento ecológico.
El uso de los elementos de la ecología del paisaje permitió determinar las interrelaciones entre los factores de formación de los suelos, su capacidad productiva y los aspectos socioeconómicos, los que en conjunto determinaron el uso más eficiente y adecuado de los recursos edáficos e hídricos que aseguren mantener un nivel de explotación sostenido y, por tanto, asegurar su permanente utilización reduciendo, de esta manera, los procesos de desertificación que tanto afectan al norte del país.
Los suelos de la Sierra Madre Oriental son delgados, pero su cubierta vegetal hace que mantengan un equilibrio entre los procesos de erosión natural y los procesos de formación de suelos, logrando que la estructura, función y dinámica del ecosistema forestal tenga un estado de conservación que garantiza una sustentabilidad en el tiempo y el espacio, asegurando, además, una recarga de acuíferos que satisface las necesidades de agua para riego y consumo doméstico, además del uso industrial de la ciudad de Monterrey.
Los suelos del piedemonte y de la llanura costera del Golfo de México son de un gran potencial tanto para actividades agrícolas de temporal como para riego, de cultivos permanente y anuales en las terrazas acumulativas. Las terrazas erosivas y las zonas de lomeríos permiten una ganadería extensiva controlada, para evitar procesos de erosión.
La separación de unidades fisiográficas, mesoclimáticas y de paisaje terrestre permitió delinear la estrategia funcional que interactúa el medio físico con el biótico, permitiendo utilizar las bases de la ecología del paisaje en beneficio de la cuenca del río Pilón.
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